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Dios guarde por muchos años al rey Harald V, pero dada su edad (87) y sus problemas de salud, no cabe descartar que, por deceso o por abdicación, Haakon y Mette-Marit sean un día coronados en Noruega mientras el primogénito de la princesa heredera, nacido de una relación previa, cumple condena entre rejas por violaciones que él mismo habría filmado con su móvil.
Siempre, por supuesto, que Marius Borg Høiby, de 27 años, sea declarado culpable en un eventual juicio. De momento, el asunto pinta muy mal. Le asiste aún la presunción de inocencia, pero se encuentra en prisión preventiva al menos hasta el viernes que viene, lo cual demostraría que el caso en su contra, iniciado directamente por la Policía y no por las supuestas víctimas, es sólido.
Borg Høiby está acusado de haber cometido dos violaciones. Una posible tercera violación se encuentra bajo investigación. Según medios noruegos, la Policía habría encontrado vídeos que prueban las agresiones en uno de los tres teléfonos que le ha requisado. Se cree, además, que habría intentado borrar varias filmaciones comprometedoras de los dispositivos. Marius fue detenido el pasado lunes, bajo el artículo 291b del Código Penal, como sospechoso de haber mantenido relaciones sexuales, sin penetración, con "personas incapaces de resistirse al acto por encontrarse inconscientes o por otras razones".
La primera de las presuntas víctimas es una mujer de unos 20 años que no conocía personalmente al hijo de Mette-Marit. La agresión se habría producido el 24 de marzo de este año. De la otra mujer, de similar edad, no se sabe mucho más, ni siquiera la fecha en que habría sido agredida. El nuevo episodio se conoció durante la comparecencia del acusado ante un tribunal de Oslo que estimó, visto el material presentado por la acusación, que es más probable que Marius sea culpable a que no lo sea, por lo que en caso de quedar libre existía un riesgo de que destruyese o hiciese desaparecer pruebas incriminatorias.
Su abogado defensor, Øyvind Bratlien, se muestra pese a todo optimista. No ha querido hacer ningún comentario sobre la existencia de los vídeos, pero ha valorado positivamente la duración de la prisión preventiva: "El tribunal podría haber sido más duro, por lo que su decisión demuestra que no considera que las pruebas presentadas sean totalmente convincentes. Una semana de cárcel es mucho mejor que dos semanas".
Marius, que salió del tribunal rumbo a la cárcel esposado, ya había sido detenido en dos ocasiones anteriores este año por presuntos malos tratos a tres de sus ex novias, así como por amenazas a un hombre relacionado con una de ellas. Por si fuera poco, también han aparecido informaciones sobre contactos con individuos pertenecientes al entorno de bandas criminales que operan en territorio noruego, incluso invitándolos a Skaugum, la residencia oficial de Haakon y Mette-Marit, una finca compuesta por varios edificios en uno de los cuales vivía él.
Borg Høiby sólo ha reconocido los hechos en uno de los casos de malos tratos y en el de amenazas, achacando su comportamiento a que se encontraba bajo los efectos del alcohol y la cocaína. La casa real anunció posteriormente que en breve iniciaría un tratamiento de desintoxicación, aunque no hizo público ni el lugar ni la fecha.
El escándalo es colosal. Oficialmente, Marius no pertenece a la familia real como institución ya que nació antes de que Mette-Marit y Haakon se casaran, pero no cabe duda de que forma parte de ella, aunque sea de la familia real en minúsculas. Es el hijo mayor de la futura reina de Noruega. Criado en palacio, a donde llegó como un angelical rubito de apenas tres años, desde el otoño de 2000, y conviviendo más tarde junto a los hijos comunes de los príncipes herederos, la princesa Ingrid Alexandra y el príncipe Sverre, nacidos en 2004 y 2005, respectivamente. Que pueda acabar en la cárcel como violador y maltratador sería un verdadero terremoto para la monarquía.
Especialmente para Mette-Marit, que siempre se esforzó en proteger a su primogénito de las grandes exigencias de una vida pública para la cual, a diferencia de sus hermanos menores, no había nacido ya predestinado. Por esa razón, muchos medios nórdicos recuerdan ahora que en poco más de un mes se cumplirán ocho años desde que la princesa heredera publicó una sentida carta abierta en el sitio web de la casa real con motivo del vigésimo cumpleaños de Marius.
En ella expresaba el amor que sentía por su hijo ("Ha sido el mayor regalo de mi vida") y lo describía como "un joven raramente hermoso, con una mente abierta", de quien, "como madre, no podría estar más orgullosa". El texto, sin embargo, era sobre todo una súplica a los medios noruegos, que a menudo se han referido a él como "el príncipe falso", para que lo dejaran en paz.
Mette-Marit denunciaba el nefasto efecto de la persecución a la que Marius fue sometido desde que ella se unió a Haakon. "Siempre ha tenido un papel difícil de definir en la esfera pública", explicaba. "Se convirtió en un símbolo de la inusual elección que hicimos cuando nos casamos, pero al mismo tiempo, no tiene funciones públicas como sus hermanos. No debería tener un papel público y no es una persona pública".
"En los dos últimos años", indicaba, "Marius ha sido objeto de una presión indigna por parte de ciertos sectores de la prensa noruega que se han cebado con algunos actos suyos de inconsciencia juvenil. Sería antinatural que no se produjesen. En cualquier caso, me alegro de que mi propia rebeldía juvenil no fuese sometida a tanto escrutinio. Habría quedado mucho peor. Aprovecho, eso sí, para dar las gracias a todos los otros medios que han tratado su juventud con sabiduría".
"La vida es frágil. Y hermosa", concluía. "Si nos la tomamos en serio, intentemos ver los matices y a las personas en su conjunto, con todo su potencial, en vez de intentar apretujarlas en pequeños compartimentos de prejuicios. Espero sinceramente que los tópicos con que una pequeña parte de los medios noruegos interpretan la vida de un veinteañero encuentren resistencia. Marius no quiere vivir una vida en el ojo público".
Mientras la "rara hermosura" de su hijo se derrumba entre acusaciones múltiples de violación, también lo hace la imagen de Mette-Marit. La primera vez que Marius fue arrestado este año, la Policía avisó a su madre, deferencia que se justificó como una simple rutina de coordinación para prevenir al servicio de guardaespaldas de la familia real. El problema fue que la princesa "limpió" su casa, mientras él se duchaba, antes de que llegasen los agentes.
Cuando se produjo la detención, a las puertas de la residencia oficial de Skaugum, Borg Høiby entregó un teléfono móvil prácticamente destrozado y sin tarjeta SIM. Alegó que no sabía ni dónde estaba ni quién la había sacado. Este dispositivo sería uno de los que la Policía está analizando actualmente.
Mette-Marit, que podría ser convocada como testigo en un eventual juicio si se estima que la Constitución noruega no lo impide, también ha sido muy criticada por haberse puesto en contacto, después del incidente, con la última ex novia de su hijo en sufrir malos tratos (el único episodio reconocido por Marius). Una iniciativa que ha causado estupor en los medios escandinavos, siempre atentos al devenir de sus monarquías.
Una de las reacciones más duras fue la de Johan T. Lindwall, director de la revista del corazón sueca Svensk Damtidning: "Es inaudito que una princesa heredera ejerza una presión tan excesiva sobre una joven, aunque hayan tenido una buena relación. No entiendo en qué estaba pensando. ¿Y cómo puede ser tan estúpida que usa información privilegiada para avisar a su hijo intoxicado y luego limpiar a toda prisa su casa un domingo por la tarde antes de que llegue la Policía?"