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Elecciones en Grecia

El veto griego a la herencia de los neonazis de Amanecer Dorado: "Es la ciudadanía quien tiene que rechazar este tipo de partidos"

El Parlamento heleno excluye a Griegos por la Patria de las elecciones del próximo domingo; a quién irán sus votos es una de las claves de los comicios

Partidarios del partido Amanecer Dorado, durante una marcha, en Atenas, en 2018.
Partidarios del partido Amanecer Dorado, durante una marcha, en Atenas, en 2018.REUTERS
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"Patria, honor, Amanecer Dorado". El eslogan caló entre los griegos hasta el punto de convertirse en el primer país europeo en llevar a un partido neonazi al Parlamento en 2014. La extrema derecha corría en una Grecia atrapada en la crisis económica; casi una década después, el extremismo apenas galopa.

La irrupción de Amanecer Dorado en la política griega causó un gran impacto en los ciudadanos europeos y expuso las fisuras en la sociedad griega, hastiada por la debacle económica del país y los sucesivos rescates. Su ilegalización llegó el 7 de octubre de 2020, entre aplausos de decenas de miles de ciudadanos que salieron a la calle para celebrar la sentencia de la Justicia griega, que declaraba a la formación organización criminal. Aquel día no hubo fisuras. Los líderes políticos, desde los conservadores de Kyriakos Mitsotakis a la izquierda radical de Alexis Tsipras, declararon la decisión "histórica para la democracia y el Estado de Derecho". El golpe a los neonazis llegó tras cinco años de investigación desencadenada por el asesinato a puñaladas en septiembre de 2013 del rapero Pavlos Fyssas a manos de un hombre que trabajaba en la cafetería de las oficinas del partido. Además se dictaron sentencias para 68 acusados, incluida la cúpula del partido, por asesinato, intentos de asesinato y ataques contra inmigrantes y opositores de izquierdas.

El escenario hoy es muy diferente. Grecia, ha dejado de ser -en palabras del 'premier' Mitsotakis- el "paciente enfermo de Europa", y el país ha vuelto a la 'estabilidad' de un bipartidismo liderado por Nueva Democracia y Syriza. Hace años que la ultraderecha no protagoniza ataques violentos y la migración ha dejado de copar la agenda gracias a la 'mano dura' de Mitsotakis. La herencia de los neonazis griegos, por tanto, busca nuevos cauces de llegar al electorado a través de formaciones como Griegos por la Patria, fundado en 2020 y excluido 'in extremis' de las elecciones del próximo domingo, gracias a una ley aprobada el pasado febrero por el Parlamento que impide concurrir a formaciones cuyo líder cumpla condena por delitos de terrorismo o pertenencia a grupo criminal. En esa situación se encuentra su líder Ilias Kasidiaris, uno de los hombres fuertes de Amanecer Dorado. En esta ocasión, Syriza se abstuvo de aplaudir la decisión judicial alegando que la ley contiene "generalidades" que pueden dar pie a la exclusión en un futuro de partidos de izquierda.

Así lo cree Nikos, de 31 años, que trabaja en una tienda de ropa en Atenas: "Creo que si se vetan esos partidos adquieren una moral de superioridad. Además, puede dar lugar a vetos a otras formaciones, y es la ciudadanía quien tiene que rechazar este tipo de partidos", y mientras responde señala uno de los muchos graffitis que pintan la fachada de la Universidad Politécnica de la capital. "¿Ves? Es exactamente lo que pone ahí: 'Los nazis no son seres humanos'", traduce.

Constantinos, de 38 años y empleado en una empresa de telecomunicaciones, aún no sabe a quién va a votar, pero apoya el veto a Griegos por la Patria: "La Justicia es quien tuvo la última palabra", En cuanto a un posible resurgir de la ideología, considera que "Amanecer Dorado estuvo promovido por los partidos grandes. Decían que luchaban contra ellos, pero todos los días los mencionaban en la televisión, y cuando la gente escucha tanto hablar de un partido, da igual que sea de extrema derecha o anarquista, si quieren castigar al sistema les van a votar".

Kasidiaris ha dirigido una campaña surrealista entre rejas, con discursos a través de las redes sociales, sobre todo Twitter, donde ha mostrado su rechazo al veto a su partido: "El régimen de Mitsotakis destruyó la democracia y atacó con odio a cientos de miles de ciudadanos griegos. Violó sus derechos civiles y les prohibió votar por el partido de su preferencia. Debemos luchar por todos los medios legales para deshacernos de este malvado régimen que ha convertido a nuestro país en Corea del Norte". A pesar del claro corte ideológico de su líder -que llegó a agredir a dos mujeres de izquierdas durante un debate televisado, que niega abiertamente el Holocausto judío y que lleva una greca tatuada en el brazo (con forma de esvástica)-, Griegos por la Patria asegura rechazar el fascismo y el nazismo y estar más próxima a movimientos nacionalistas europeos como la Liga Norte en Italia.

La exclusión de Griegos por la Patria deja por tanto mucha movilidad en los aproximadamente 200.000 votos huérfanos del 'ala dura' de la derecha en Grecia. Es una de las claves y de las incógnitas de estas elecciones, junto con el voto joven. "La extrema derecha no ha desaparecido del todo ideológicamente, pero en la práctica sí ha desaparecido porque la gente ya no puede votar por ellos. Por tanto, la mayoría de sus votos irán a partidos de extrema derecha como Solución Griega, que no han sido vetados, u otros más minoritarios que no entrarán en el Parlamento", analiza para EL MUNDO George Tzogopoulos, investigador de la Fundación Helénica para la Política Europea y Exterior.

"Los partidos de ultraderecha están muy divididos y desorganizados, no podrían hacer bloque. La experiencia de Amanecer Dorado nos ha enseñado que tenemos que dar a la Justicia la oportunidad de decidir quién es un enemigo de la democracia", explica Triantafyllos Karatrantos, asesor político del Ministerio del Interior griego. ¿Podrían los conservadores pescar entre esos votos? "Para ser honestos, no. Nuestra agenda está muy alejada en cuanto a política social y consideran al primer ministro un liberal. Además, Kasidiaris ha pedido que voten a cualquier partido antes que a Mitsotakis. Veremos si votan también a la izquierda, incluso a Syriza", apunta.

Kasidiaris, por su parte y siempre desde prisión, ya ha anunciado que tiene los ojos puestos en julio, cuando se calcula que serían las segundas elecciones en caso de que se produzca un escenario postelectoral ingobernable, algo a lo que apuntan los analistas. Durante ese tiempo, tendría margen para recurrir el veto ante el Tribunal Electoral, pero también ante el Tribunal Europeo de DDHH.

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