Si de verdad llega la guerra, los europeos necesitaremos algo más que un kit que cabe en el bolso para sobrevivir. Bruselas presentó ayer su Estrategia de Preparación para enfrentar situaciones de crisis, inspirada en el modelo nórdico, y de los 30 puntos que contiene el documento el que más trascendió fue el que describe los elementos básicos que cada ciudadano europeo debe procurarse para apañárselas sin ayuda de las autoridades durante 72 horas en caso de crisis (o incluso guerra).
Para los ciudadanos del sur de Europa, el llamado de Bruselas a este tipo de preparación encaminada a la autodefensa puede resultar alarmante. Pero para finlandeses y suecos es algo natural, algo que les han inculcado desde la escuela, que está en su ADN, porque conviven con un vecino que siempre ha resultado más que incómodo y que hoy ya es una amenaza real a la seguridad de la UE: la Rusia de Vladimir Putin.
Más allá de las cerillas, la radio, el dinero en efectivo o "lo necesario para cocinar una pasta a la puttanesca", la Estrategia de Preparación de la UE replica la Estrategia Integral de Seguridad desarrollada por Finlandia a partir de la Guerra de Invierno contra la Unión Soviética en 1939 y que continuó en los años 90. Un plan de autodefensa en el que toda la sociedad es responsable de garantizar la resistencia del conjunto del país ante cualquier tipo de adversidad y de recuperarse rápidamente. Esta preparación se adquiere desde la escuela, donde se enseña a los niños a ser autosuficientes si, por ejemplo, están solos en casa antes de que vuelvan sus padres de trabajar y ocurre un apagón, o cómo actuar en caso de que haya que acudir a uno de los miles de refugios subterráneos del país. La UE aspira a eso, a que los europeos empecemos a interiorizar la preparación, y así lo recoge en el documento publicado ayer: "incluir la preparación en los planes de estudio de la educación escolar y la formación del personal docente".
El objetivo de hacer acopio de un kit de supervivencia para tres días es fomentar la autosuficiencia de la población, algo clave en momentos de crisis para permitir que las autoridades centren sus primeros esfuerzos en atajar la contingencia. Pero los nórdicos van más allá y buscan concienciar de que cada ciudadano tiene un papel en un momento de crisis y que se puede ayudar de diferentes maneras: donar sangre, completar un curso de RCP y primeros auxilios, divulgar consejos e información en su comunidad o asegurarse de que sus familiares, amigos o vecinos tienen las instrucciones y los suministros necesarios para poder sobrevivir.
En varios de los 30 puntos de la UE se menciona la palabra resiliencia, uno de los pilares de la estrategia finlandesa y sueca, porque la defensa de un país también es psicológica. "Si Suecia es atacada, nunca nos rendiremos. Cualquier sugerencia en sentido contrario es falsa", reza el documento de 32 páginas 'Si la crisis de la guerra llega' que la Agencia Sueca de Contingencias Civiles envió a los domicilios el pasado noviembre. El manual sueco advierte contra elementos de ruptura social en momentos de crisis, como la desinformación y la propaganda, que pueden debilitar y dividir a la sociedad frente a la amenaza, y recomienda acudir a canales oficiales o verificar la información a través de varias fuentes. También alerta de las amenazas híbridas como los ciberataques que puedan poner en riesgo sistemas tecnológicos críticos y recomienda crear contraseñas seguras para evitar hackeos. La salud mental no se deja en un segundo plano, se considera parte fundamental de la preparación y se aportan recomendaciones para sobrellevar la ansiedad en tiempos difíciles y cómo explicárselo a los niños.
En Finlandia cuentan además con Cursos de Defensa Nacional para mejorar la cooperación entre los distintos sectores de la sociedad en situaciones de crisis y promover la creación de redes de personas que trabajan en diferentes ámbitos de la seguridad integral. Cada año, 50 líderes sociales elegidos por el Ministerio de Defensa participan durante tres semanas y media en estas formaciones. Entre ellos hay políticos, periodistas, CEO de compañías o representantes de distintas ONG. Cinco años después, se volverán a encontrar para refrescar conocimientos y actualizar la estrategia, que está en constante revisión.
En última instancia, la relación de confianza sería la clave del éxito de la estrategia nórdica. En caso de crisis, son los medios de comunicación los que activan el engranaje autodefensivo y transmiten las indicaciones de las autoridades a la población. Los ciudadanos confían en que las autoridades (y los responsables de los distintos sectores clave del país, como las fuerzas armadas) gestionen la crisis de la mejor manera, y a su vez las autoridades confían en que los ciudadanos estén preparados para ser autosuficientes y les permitan enfrentarse a esa crisis. Un engranaje que lleva décadas forjándose, perfeccionándose, que a los nórdicos les resulta natural por su propia historia. Ahora Bruselas quiere que lo adopten millones de ciudadanos que nunca antes han visto amenazada su seguridad.