CIENCIA
Espacio
Despegará a partir del 7 de octubre

Hera, la nave que examinará el asteroide con el que se ensayan técnicas de defensa planetaria: "Una roca como Dimorphos podría destruir una ciudad del tamaño de Madrid"

Tras el éxito de DART, la nave que logró por primera vez cambiar la órbita de un asteroide, otra sonda estudiará los efectos de ese impacto en el sistema Didymos-Dimorphos. El inicio de la misión depende no obstante de que se reanuden los lanzamientos con los cohetes Falcon 9, paralizados por un fallo hace una semana

Recreación de la nave Hera y sus dos nanosatélites, en el sistema de asteroides
Recreación de la nave Hera y sus dos nanosatélites, en el sistema de asteroidesESA
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Se denominan city killers (literalmente 'asesinos de ciudades') porque si impactaran contra la Tierra podrían destruir una urbe. Son los asteroides que miden más de 50 metros, como Dimorphos, la primera roca espacial que fue desviada deliberadamente por la humanidad con el objetivo de ensayar técnicas de defensa planetaria. O en otras palabras, para aprender a modificar la órbita de un asteroide que en el futuro, se dirija hacia nuestro planeta y amenace a la humanidad.

Como explicaban esta semana en rueda de prensa por videoconferencia Ignacio Tanco y Michael Kueppers, de la Agencia Espacial Europea (ESA), una roca del tamaño de Dimorphos -que mide algo más de 150 metros de diámetro- podría destruir una ciudad como Madrid. Son un tipo de asteroides bastante comunes en nuestro vecindario galáctico, por lo que Dimorphos, que orbita otro asteroide de mayor tamaño llamado Didymos (de 780 metros), fue el objetivo de DART. Esta nave de la NASA que el 26 de septiembre de 2022 impactó contra él a gran velocidad, logrando alterar su órbita en aproximadamente media hora, más de lo que se había previsto inicialmente.

Tras el éxito de esa primera fase del primer proyecto de defensa planetaria (llamado AIDA), otra nave espacial bautizada como Hera, de la ESA, partirá la próxima semana para investigar en profundidad los efectos del impacto de la sonda DART en este sistema binario de asteroides.

"Desde la Tierra se ha visto que ha cambiado la órbita [de Dimorphos] alrededor de Didymos, y Hera viajará allí para investigar qué ha pasado exactamente. Queremos saber cómo de eficiente fue el impacto de DART", explica Michael Kueppers, científico del proyecto en la ESA.

El lunes 7 de octubre será la primera oportunidad para el despegue, que se llevará a cabo desde Cabo Cañaveral, en Florida (EEUU) a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX. Sin embargo, la misión depende de la reanudación de los lanzamientos con cohetes Falcon 9. Debido a un incidente detectado en este modelo de cohete durante el lanzamiento de la misión Crew-9 a la Estación Espacial Internacional (ISS) el pasado 28 de septiembre, los despegues con Falcon 9 se han detenido hasta que la Autoridad de la Aviación de EEUU, la FAA, concluya su investigación. Aunque los astronautas que iban a bordo de la nave, Nick Hague y Aleksandr Gorbunov, llegaron sanos y salvos a la ISS, la FAA está investigando una combustión anormal detectada en la segunda fase del cohete.

Precisamente la Crew-9 es la nave que el próximo febrero traerá de vuelta a los astronautas de la NASA Butch Wilmore y Suni Williams, atrapados en la ISS después de que la NASA decidiera que la nave Starliner de Boeing que ellos probaban, regresara la Tierra sin ellos por los fallos técnicos detectados durante su primer test tripulado.

Para saber más

"Estamos listos para lanzar el lunes", aseguró Ignacio Tanco, director de vuelo en la ESA, que es la agencia responsable de esta misión cuyo coste total asciende a 363 millones de euros. El equipo dispone de 21 días para lanzar la misión, es decir, la ventana de lanzamiento se cerrará el próximo 27 de octubre, pero según Tanco, en la ESA esperan que la investigación sobre el Falcon 9 concluya en los próximos días y no sea un obstáculo para poner en órbita Hera.

Si por cualquier motivo no se consiguiera lanzar antes del 27 de octubre, la misión tendría que ser pospuesta hasta dentro de dos años, lo que sería un varapalo para la primera nave europea de defensa planetaria. "Hay mucho mucho interés en que esto no suceda. Personalmente yo soy optimista porque la investigación [del incidente con el Falcon 9] está bien avanzada", comentó Tanco.

Si todo marcha según el plan y la nave Hera despega en octubre, dentro de seis meses se aproximará a Marte y llegará a su destino a finales de 2026. Cuando se aproxime al sistema de asteroides se encontrará a 195 millones de kilómetros de la Tierra. Trabajará durante al menos seis meses, recabando datos que permitan demostrar que la técnica usada para alterar la órbita de DART, llamada desviación cinética, es fiable para utilizarla en el futuro ante una amenaza real.

"Hay muchos asteroides en la parte interior del Sistema Solar, y lo que nos concierne, es básicamente, evitar que un día uno de ellos nos alcance", resume Michael Kueppers. Para conseguirlo, detalló, hay tres fases fundamentales: "Primero hay que detectar los asteroides, luego investigar sus trayectorias para averiguar si van a impactar en la Tierra y, en caso afirmativo, necesitamos una forma de desviarlo. En ese contexto, han surgido las misiones DART y Hera".

Entre otras cuestiones, precisa Kueppers, Hera, que tiene 12 instrumentos y lleva a bordo dos nanosatélites (Milani y Juventas), medirá la masa del asteroide, su composición e inspeccionará el cráter que DART abrió "para mejorar los modelos y entender la física del impacto". Además, destaca el científico de la ESA, es la primera vez que llevan un radar a un asteroide, lo que permitirá investigar no sólo su superficie sino también su interior. "Todos esos datos serán utilizados si algún día necesitamos aplicar esta técnica un asteroide que podría impactar en la Tierra para evitar la catástrofe".

"Por primera vez se ha demostrado que la humanidad tiene la capacidad de desviar asteroides. La cuestión es cómo de grande será y ahí entra la tecnología", señala Tanco. "Dependerá también de cuánto tiempo tengamos desde que lo detectemos", añade Kueppers, que recuerda que "el asteroide que acabó con los dinosaurios [hace unos 66 millones de años] tiene otra escala, pues medía unos 10 kilómetros, y sabemos que no hay ninguno de ese tamaño que vaya a impactar contra la Tierra en mucho tiempo. Para poder desviar un asteroide como ese habría que hacer un esfuerzo titánico", admite. "Al menos tenemos 100 años para prepararnos", dice Tanco.

En Hera han participado más de 70 empresas de Europa y Japón. Desde España, GMV ha liderado el consorcio que ha desarrollado el sistema de guiado, navegación y control de la misión; Thales Alenia Space en España ha proporcionado el sistema de comunicaciones, entre otros equipos, mientras Sener ha producido antenas de baja ganancia y la empresa EMXYS ha contribuido con la electrónica del gravímetro GRASS.