«Esperemos que pronto seamos, por fin, sede de unos Juegos Olímpicos». Minutos después del comunicado que oficializaba la segunda entrega en Madrid de los Premios Laureus, que reconocen a los mejores deportistas del año, la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, daba un paso al frente respecto a un asunto, el de la candidatura olímpica, que genera ciertos escalofríos en el Ayuntamiento de Madrid, por la cadena de bruscos tropezones sufridos en un pasado que sigue bien presente. «Con todo el trabajo que se está realizando, no habrá ningún motivo para decirle que no a Madrid en un futuro», es el mantra que repiten en los despachos de Cibeles, donde su cautela ante un tema a veces casi tabú contrastaba con esa primera reacción entusiasta de ayer por parte de la líder regional.
Esa llama olímpica madrileña que despertó con Alberto Ruiz-Gallardón y se apagó, con un tercer traspié consecutivo (y bañado en lágrimas) en 2013, siendo alcaldesa Ana Botella, volvió a encenderse ayer tras conocerse que, por segundo año consecutivo, Madrid albergaría la 25ª gala de los Laureus. El resultado de una colaboración entre administraciones, Comunidad y Ayuntamiento, que no siempre resulta fluida, pese a compartir siglas. Los sucesivos episodios de la Fórmula 1 pueden servir como ejemplo. Aunque esa es otra historia...
El caso es que el anuncio llegó apenas tres semanas después de confirmarse el aterrizaje este año de la NFL en Madrid, con los Miami Dolphins jugando como equipo local en el estadio Santiago Bernabéu. Y de que ya asome en el horizonte (entre abril y mayo) el inicio de las obras para el circuito del Gran Premio de F1 que se disputará en Ifema, en los estertores del verano de 2026. «Somos garantía de éxito en la gestión de actos deportivos, por eso eventos tan prestigiosos como los Laureus quieren estar aquí», abundaba Ayuso, que fija la mirada en esa llama olímpica aún sin fecha. Para ello es clave este cóctel madrileño de acontecimientos deportivos, del que también forman parte el Mutua Madrid Open de tenis o, a cinco años vista, el Mundial de fútbol 2030, que contará con el Riyadh Air Metropolitano o el propio Bernabéu como sedes. Y, presumiblemente, en la capital se alojará ese cotizado Centro Internacional de Prensa (IBC), epicentro informativo de la cita.
Pero volvamos a los Laureus, que, por segundo año consecutivo, tomarán la capital. Concretamente, el Palacio de Cibeles, encargado de albergar el próximo 21 de abril la entrega de estatuillas. Los nominados de esta 25ª edición de los Oscars del deporte serán desvelados en la Real Casa de Correos, el 3 de marzo. «Es una grandísima noticia para la ciudad y nos sentimos muy orgullosos de volver a acogerlos», valoraba ayer la noticia el alcalde, José Luis Martínez-Almeida. «Estos eventos llaman a la puerta de esta ciudad, conscientes de que gracias a ellos Madrid logra una repercusión mayor», añadía el regidor.
500 medios, 182 países, 1.000 millones de impresiones...
Y es que los Laureus tienen un gran impacto mundial, como reflejan algunos de los datos que acompañaron a la edición del año pasado. La ceremonia alcanzó una audiencia de unos 250 millones de personas, que llegó hasta las pantallas de 182 países. Hubo 300 invitados, con rostros de pedigrí deportivo como Novak Djokovic, Usain Bolt, Lindsay Vonn, Aitana Bonmatí... o incluso cinematográficos, como Andy García. Y entre los muros del Consistorio, vestido de frac para la ocasión, cerca de 500 medios internacionales acreditados.
Según cifras conocidas por este diario, hubo unos 1.000 millones de impresiones en redes sociales en torno a este evento que, además, vino acompañado de otro impacto de tipo económico, ya que arranca varios días antes de la entrega de premios.
De ahí que la Comunidad y el Ayuntamiento volvieran a mostrar desde el primer momento su interés por volver a albergarlos. Cosa que, como es lógico, no habría ocurrido de no haber sido un éxito la puesta en escena de la pasada primavera. La organización de los Laureus, cuentan, no se lo pensó dos veces para volver a repetir escenario, como ya había hecho en España con Barcelona (2006 y 2007) y Sevilla (2021 y 2022). «La proyección de Madrid es imparable», insistían ayer en las instituciones madrileñas donde, ayer, al menos en Sol, volvió a pronunciarse esa palabra maldita que ya es casi una obsesión: Juegos Olímpicos.