Desde la décima planta de la Torre de Cristal, la piel de Madrid se divisa interminable. Incluso en mañanas londinenses como la de hoy, crudo invierno en la capital. Desde ese escaparate levantó José Luis Martínez-Almeida el telón del último gran proyecto que le faltaba por sacar del cajón, el del soterramiento de la desembocadura de La Castellana. De hecho, la nomenclatura del nuevo entorno será Parque Castellana, siguiendo el hilo del Parque Ventas, presentado un par de semanas atrás. El proyecto sumergir el asfalto entre Sinesio Delgado y el Nudo Norte de la M-30, supondrá una inversión de 98.4 millones de euros y arrancará antes del verano, sin fecha definida. Igual que su remate, previsto para la primavera de 2027. O sea, que la intervención se prolongaría durante más de 20 meses.
Nada tienen que ver los renders que desvelados hoy por el alcalde, con aquel primer boceto de abril de 2023, rumbo a las elecciones del 28-M. Delante de las icónicas torres, se alzará, según la recreación, un frondoso bosque de una longitud de 675 metros y 90 metros de anchura. Y es que está prevista la plantación de 787 árboles que, junto a los ya existentes, dibujará un tramo verde con más de un millar de ejemplares. A eso se sumarán 38.000 nuevos arbustos. La intervención generará un espacio de 69.800 metros cuadrados. "Al margen de la población que vive en la zona cercana a las obras, beneficiará a la población flotante", ha desgranado el regidor madrileño, subrayando que puntos como la Ventilla, Barrio del Pilar o el hospital de La Paz también se verán beneficiados por un lugar dibujado para ser la puerta al futuro Madrid Nuevo Norte.
Pero la clave para que este paisaje pueda hacerse realidad es el túnel que pasará por debajo, y que contará con tres carriles por sentido para absorber casi todo el tráfico que circula a diario por ese entorno. Se ha ideado un diseño en dos niveles para conservar el mayor número de ejemplares. El primer nivel (con un único vano para dos carriles) estará destinado a esa circulación diaria y el segundo quedará preparado, sin abrirse al tráfico, para que en un futuro conecte con el barrio de Begoña y, sobre todo, con el nuevo desarrollo de Madrid Nuevo Norte. Será pues, una infraestructura clave para ese 'distrito' venidero.
Pérgola fotovoltaica
Pero volvamos a ese bosque de la superficie. Ese lugar contará con una nueva fuente elíptica de carácter monumental, una primera pérgola de unos 25 metros de diámetro, para generar sombras, una plaza central o un camino longitudinal para convertirlo en un parque con zonas de juego infantiles o incluso un circuito biosaludable.
Está previsto también generar una suerte de teatro al aire libre con la suave colina que se generará para integrar la boca del nuevo túnel, y una segunda pérgola, en el extremo norte, que combinará su función ornamental con la de generar energía, gracias a sus paneles fotovoltaicos de la superficie. El entorno contará con un cantón de jardinería y un pequeño pabellón para la transformación de la energía obtenida.
La intervención también afectará a los flancos del paseo de la Castellana. En ambas orillas habrá dos carriles de circulación y un área de aparcamiento en línea, pero también está previsto que se mejoren algunas calles transversales como Daniel Vázquez Díaz, Manuel Caldeiro, Andrés Manjón y Viejas.